Además de ser referencia en el turismo a nivel internacional, España lidera el ránking de competitividad del turismo gracias a sus infraestructuras, seguridad y patrimonio cultural. Es por eso que debe extremar sus fortalezas, pues nueve de cada diez hoteles tienen margen para reducir su consumo más de la mitad.

El primer paso para lograr reducir la factura energética pasa por aislar térmicamente el edificio. Para ello es necesario renovar la parte ciega de las fachadas, sustituir la parte acristalada y controlar las filtraciones de aire. Aunque acometiendo una rehabilitación térmica completa, aseguraríamos un ahorro del 90%, además de reducir las emisiones de CO2 en la misma proporción.

El problema de las humedades

No podemos olvidarnos de las humedades que, además de ser terriblemente antiestéticas, generan una sensación de frío desapacible cuya solución no pasa por el termostato, elevando el consumo energético y afectando a la larga a la estructura del edificio.

Para reducir el consumo de energía y proteger los hoteles, se debe impermeabilizar y preservar la estanqueidad al agua en las zonas más sensibles (cubiertas, jardines, cocinas, fosos de ascensores, sótanos o fachadas expuestas).

Cubiertas verdes

Otra tendencia creciente en azoteas y terrazas que, además de ayudar a renovar el aire, reducen la factura energética hasta en un 10%. Es decir, estas ‘alfombras de vegetación’ funcionan como aislantes, siendo innecesario el abuso de los sistemas de climatización. También resultan un nuevo atractivo para los clientes (zona de relax, piscina, ocio…), por lo que el hotel puede obtener una nueva vía de ingresos mientras ahorra en energía y en emisiones contaminantes.

Ruidos

Otro factor a tener en cuenta cuando hablamos de confort y usabilidad en los hoteles, ya que es uno de los principales problemas a la hora de reservar una habitación. Los clientes buscan descanso y privacidad, por ello, cuando se piensa en un hotel eficiente de forma integral, el aislamiento acústico debe ser otro de los imprescindibles.

Profesionales del sector tienen en cuenta estas singularidades y ya utilizan las mejores soluciones para hacer frente a los molestos ruidos que perturban la tranquilidad de los huéspedes, como por ejemplo el sistema ‘box in box’. Un método de aislamiento que utiliza una caja flotante dentro de otra caja estructural para impedir que los sonidos se cuelen entre plantas y paredes.

FUENTE: Tecnohotelnews